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Behobia 2021

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  La Behobia   La Behobia-San Sebastián es una de aquellas carreras que tiene solera. Es bien conocida a nivel nacional y -a juzgar por los idiomas que se escuchan en carrera- también internacional. Todo el mundo tiene una buena palabra, un buen recuerdo o un brillo en los ojos determinado cuando hablan de ella. Es cierto que el precio es muy alto, tal vez excesivo, por lo que supone sobre todo para los de fuera, pero el ambiente, la calidez en carrera y el hacerte sentir especial yo no lo he encontrado en ningún otro sitio. Correr en la Behobia es entrar en otro mundo, creerse un corredor único gracias al apoyo de toda la gente que hay en su recorrido (muchísima) que hacen suya la carrera y te llevan en volandas hacia la meta aunque estés fundido. Este fin de semana he tenido la oportunidad de volver a participar en esta mítica carrera porque montamos una expedición los Xipiruns.cat para celebrar un poco que ya se podía salir a hacer actividades multitudinarias (aunque ...

Defectos de Formación

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DEFECTOS DE FORMACIÓN En los últimos años me he encontrado ya varias veces y en distintos lugares con un problema de mal ver y mal vivir. Resulta que me he topado con una práctica habitual en las políticas de formación a operadores telefónicos que me encabrita y me enfurece. Ya sea en ventas, en atención al cliente recepción o emisión e incluso en el propio proceso de formación de los formadores, parece que el punto vital por el que gira la gestión de todo el tinglado sea el uso mínimo del tiempo dedicado a formar. Si una formación normal precisa de un tiempo para presentar objetivos, facilitar los datos necesarios sobre el cliente, la campaña y las necesidades del servicio, mostrar aplicaciones y las claves imprescindibles para el acceso y manejo de las mismas, junto a unos ejemplos sobre cómo interactúan todos juntos para la mínima asimilación de cuatro conceptos clave. Si para todo ello se hace necesario un número de -pongamos- 8 horas, los encargados de la gestión se empecinan en...

Máquinas

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  A pesar de toda la actual corriente de buenrollismo envuelto en redes sociales, los eventos que eres bobo si no los incluyes en tu agenda de actividades, esa obligación de sonreír a pesar de todo, me da la sensación de que esconde una nebulosa donde vamos dando pasos atrás… De nuevo me asalta aquella sensación de que retornamos a la manera de intentar que las personas sean máquinas. Si tienes la capacidad de girar seis veces en un minuto, vamos a ver si podemos hacer que voltees 7 veces en lugar de seis, y así ganamos veces. Si te puedes agachar 5 más y los juntamos, se multiplica el número de “veces”. Ganancia. Win-win como dicen ellos? ¿Ganamos todos? En mi opinión, cada vuelta de tuerca acerca a la gangrena o a la locura, y más si se pierde el contacto con la gente y el trato como ser humano. Antes te “facilitaban” el manual y … ya espabilarás. Ahora te leo el manual en un vídeo que tú ves por la pantalla y … te buscas la vida. Eso no es formar, eso es -como mucho- alecciona...

Ilusión perdida

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  He perdido la ilusión por aprender Mientras lo pienso, comprendo que estoy en otro de mis momentos bajos, donde los grises se apoderan de mi paleta vital. En estos días, me ha llegado la opción de aprender herramientas de formación on-line e incluso referencias a la PLN (Programación Neuro Lingüística) que había empezado a tocar años atrás. Y, sin embargo, no he desarrollado ningunas ganas de aprender sobre ello. Ni una cosa, que voy a necesitar  en este presente, ni la otra han conseguido motivarme. Me vuelvo a sentir vacío, con una perspectiva lineal, de bajo registro, y se me antoja polvorienta y que tiende aburridoramente al tedio. Por otro lado, me digo que es necesario y positivo bajar a la arena de vez en cuando y nadar (a contracorriente) con unos sistemas ineficaces, que se cuelgan, se borra información, se apaga, se bloquea, impide el acceso y otras lindezas que hay que gestionar a diario. De nuevo al trabajo de hormiguita, machacón, repetitivo y rutinario, nada me...

Descansado

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  Así me siento; este año he acertado con los días de vacaciones. Suelo coger ocho-diez días a finales de agosto, y a veces no solo se hace corto, sino que el empalme con las jornadas laborales habituales provoca alguna turbulencia emocional. Este año lo he alargado a 13 días y la longitud de los días de descanso ayuda a la desconexión. He caminado, he practicado en noble arte de la siesta, he abierto mis ojos a espectáculos naturales, he degustado manjares preparados a la manera del Pallars con materia prima de calidad, me he aireado y soleado a partes iguales, he escuchado silencios y algún pájaro cantor o carpintero, he visitado bosques, ríos y estanques, he visto estrellas, he conducido por carreteras de curvas, he bebido vino, he admirado algunos campanarios de arquitectura variada, he dejado que el atardecer me encontrara admirándolo directamente, sin tener que hacer nada más. Me he dejado llevar por el arrullo de la corriente de un río, simplemente escuchándolo; he subi...

Cenicero

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CENICERO ROTO Si juntas unos berberechos frescos con una cervecita de aperitivo, una comida no demasiado copiosa pero sí con degustación de marisco, pulpo y pimientos de padrón, más un postre potente, suele producirse un subidón en mi ánimo de tripero. Semejante colchón acogió con deleite dos orujos de hierbas menos espaciados de lo que se debería y eso me propulsó a un territorio que mi memoria todavía no logra abarcar. Era mediodía por lo que supongo que la tarde en Vigo fue movidita. Dio para pasear y divertirse callejeando. No sé si la cena fue frugal o no, pero seguro que seguimos insistiendo en saborear los caldos de la tierra, probablemente, algún Albariño. Ya de noche, tocaba volver al camping, pero Sergio -como de costumbre– declinó conducir. Me tocó ponerme al volante y optar por un regreso lento. Ya en el coche se encendió la reserva y decidimos parar en la gasolinera que estaba a 10 minutos del camping Monte Cabo, donde teníamos la tienda aquellos días. Ll...

Mis emociones

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Se me hace complicado estos días controlar las emociones, o mejor debería decir controlar la intensidad de las emociones, sobre todo las negativas. La irascibilidad se esconde detrás de cada negación o de cada pequeña frustración diaria sea por algún objeto que se cae, una respuesta adversa o un retraso inesperado. Noto que me enfurruño en seguida, que mi primera reacción es arrugar la nariz, cagarme en algo y pensar en negativo. Generalmente, trato de evitar la respuesta primera, la que sale de las vísceras, cuando es perjudicial porque precisamente estos días estamos todos especialmente sensibles y no quiero que cualquier conversación se convierta en un combate de reproches, pero cada vez me cuesta más. No hace mucho, pensaba, reprimía el primer impulso negativo-agresivo y continuaba con la labor pensando aquello de “no empecemos una batalla por una gota de lluvia”. Posteriormente pasé a verbalizarlo “en privado”, solo para mí, para poder soltar algo de tensión y no generar pele...