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Sembrar

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Sembrar cordialidad por allí donde pasas supone una serie de ventajas. Una de ellas, que vas a recibir lo mismo por parte de una mayoría de tus semejantes que responden con una sonrisa a una buena palabra o un deseo. Por otro lado, si debes volver a recorrer ese camino, aquella cordialidad que sembraste en su momento, cosechará su frutos y podrás trancurrir por ella de manera cómoda. Si eliges esta vía como forma de ser, notarás sus beneficios expresados en saludos cordiales,palmaditas en la espalda, amplias sonrisas y alguna carcajada estentórea que se escapará para añadir banda sonora a la positividad. Exite otro camino, otra manera de hacer las cosas, pero si eliges sembrar discordia y aportas celos, desconfianza o burla, tal vez tu ego crezca en un primer paso y te sientas el más grande. Pero las almas pisoteadas o denigradas se convertirán en espinas si debes retornar por ese camino. Ya lo dice el refrán; quien siembra vientos...

CONFIANZA

Después de pasar por un proceso de paro forzoso, demasiado largo aunque utilizado también para limpiar de telarañas negativas la mente y el espíritu, la autoestima suele resentirse. Por mucho que uno intente evitarlo, baja la autoconfianza, sube el temor a equivocarse y las pocas oportunidades que llegan pueden aparecer como lejanos oasis que si no fructifican supondrán una muerte segura en el desierto de la inacción. Por eso cuando aparece la figura de esa persona que te aporta confianza, que te da apoyo y confía en tu saber y tu saber hacer, renace el espíritu positivo y el alma arrugada por las contrariedades revive, vuelve a respirar y re-aprende a sonreír. Es increíble lo que otras personas pueden causar en la moral de uno, para bien y para mal. Pero hoy me centro en los espíritus benefactores, aquellos que ayudan, apoyan y creen. Gràcies, Cristina, per creure en mi.

M'he perdut / Me perdí

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Mentre trotava, anava buscant un camí i topo amb un racó de cases. Cerco una via pel seu darrere i m’ensopego amb el bosc. No hi ha camins ni sendes, però segueixo amb la falsa seguretat que més endavant hi haurà camí. Sense trobar-ho vaig fer esses introduint-me més i més a la vegetació. Arbres cada cop més alts, la frondositat impedeix el pas franc i començo a preocupar-me. No veig pas endavant, ni als costats, ni el darrere. Només un riu, infranquejable. Torno? Tant de bo, però no sabria com. Segueixo endavant, no sé on soc. Mòbil amb mapa que només assenyala que estàs... al mig del no-res. Avançar, sí. Cap a on? Ni idea. M’he perdut. M’aturo. Pensa! Primer atac de pànic. Vuit tocades del vespre, s’està ponent el sol. Perdut enmig d’un bosc a 8000 km de casa sense que ningú no et conegui. Una tanca amb el rètol No trespassing i m’espanto encara un xic més: I si em prenen per un intrús? Gira cua a buscar pistes. Una figura fosca a la meva dreta es regira i desapareix entr...

Crónica de un sueño

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Un sueño canadiense Finalizar un viaje tiene algo de despertar. Es como volver al día a día después de haberse saltado rutinas, horarios y comidas y entrar en una pequeña espiral de aconteceres especiales. Empezando por el traslado. Un viaje en avión, largo, muy largo, con una escala intermedia. Atravesar un océano primero y - todo seguido - un contiente de punta a punta. Aquí sufrimos el primer revés, porque el paquete que contratamos indicaba que los vuelos los llevaba a cabo Air Canada , pero nos llevamos la ingrata sorpresa de que los transoceánicos de entre 7 y 8 horas de duración los llevaba a cabo Air Canada Rouge (compañía low cost dependiente de la propia Air Canada). Con aviones antiguos, reconvertidos y con asientos añadidos que limitan mucho el espacio entre asientos y con ninguna oportunidad de entretenimiento a bordo hicieron que los vuelos primero y último del viaje aparecieran como manchas en el cómputo global. Curiosamente, los vuelos domésticos...