Navidades difíciles
Feliz Navidad a todos mis amigos, familiares y
allegados.
Este año, sin embargo, rompo la tradicional tregua de
Navidad para pronunciar un deseo muy especial. Hago llegar mi deseo a todo
aquel capaz de convertirlo en realidad (sea Papá Noel, el Niño Dios, Santa
Claus, los Reyes Magos o el Tío de la vara) por el medio que sea.
Deseo un saco de carbón bien tóxico que provoque una
gastroenteritis aguda (de aquellas que producen una fuente imparable por vía
superior e inferior) a todos aquellos que se enriquecen a costa del
empobrecimiento de la mayoría. A todos los que obtienen dividendos del hecho de
dejar a gente en la calle o sin medio de ganarse la vida ni para pagar la
factura de la luz. Que lo han hecho, lo hacen y lo seguirán haciendo. Incluyo a
todos los ‘responsables’ que no solo toleran sino que incentivan este procedimiento
mientras se les llena la boca de mentiras sobre el servicio público que
realizan. También van en el mismo saco los especuladores que juegan con los
empleos y salarios de los trabajadores en beneficio propio, sacando siempre la
máxima tajada personal de las “ayudas” que aportan a la sociedad.
En caso de que no sea posible la gastroenteritis,
aceptaría collejas bien sonoras y dolorosas para todos ellos, y me ofrezco
voluntario para aplicarlas hasta que me quede la mano como un pelotari vasco.
Apa, Bon Nadal a la resta

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